Una casa familiar desde hace tres generaciones

Nuestra historia

Bienvenidos al Grand Hôtel d’Orléans, un hotel familiar e independiente que forma parte del paisaje de Toulouse desde hace más de 170 años. Situado frente a la estación de Toulouse Matabiau, nuestro establecimiento ha atravesado las distintas épocas manteniendo su vocación original: acoger a los viajeros que pasan por Toulouse.

Desde 1956, la familia Hugounet cuida de esta casa con la misma pasión por la hospitalidad. Hoy, Brigitte y Céline Hugounet mantienen viva esta tradición familiar, ofreciendo una acogida cálida, personalizada y auténtica.

1856 – El nacimiento del Grand Hôtel d’Orléans

El Grand Hôtel d’Orléans fue construido en 1856 por una encajera de Toulouse. Desde su apertura, el edificio siempre ha tenido la misma vocación: ser un hotel.

Su nombre no es fruto del azar. Fue construido en la época en que se edificaban la estación de Matabiau y la línea ferroviaria que conectaba París con Toulouse pasando por Orléans.

El Grand Hôtel d’Orléans se convirtió así en un lugar privilegiado para recibir a los viajeros que llegaban a la Ville Rose.

1956 – Una nueva aventura familiar

En 1956, el hotel fue adquirido por Édouard Hugounet, abuelo de Brigitte y Céline Hugounet.

Por aquel entonces, Édouard Hugounet dirigía France Spectacles, una empresa especializada en la producción de espectáculos. Esta actividad le permitía recibir regularmente a artistas, músicos y personalidades que visitaban Toulouse, convirtiendo rápidamente al Grand Hôtel d’Orléans en una dirección reconocida.

1969 – Nace la brasserie La Ripaille

En 1969, la familia crea La Ripaille, la brasserie del Grand Hôtel d’Orléans.

En sus comienzos, acogía principalmente a artistas de gira y a periodistas del diario La Dépêche, cuya sede se encontraba en la rue Bayard, a pocos pasos del hotel.

Con el paso de los años, La Ripaille se convirtió en una auténtica institución de Toulouse, apreciada por su cocina francesa generosa y acogedora.

1972 – Una nueva generación se une a la aventura

En 1972, Jean Hugounet, padre de Brigitte y Céline, se incorpora al negocio familiar.

En aquella época, La Ripaille vivía una actividad excepcional: el restaurante abría las 24 horas del día, contaba con cerca de 60 empleados y permaneció abierto durante toda la noche hasta 1992.

Poco después, Colette Hugounet, formada como contable, también se incorporó a la empresa y participó activamente en su desarrollo.

1987 – Una gran transformación

Con el objetivo de ofrecer cada vez mayor confort a sus clientes, en 1987 se llevaron a cabo importantes obras de renovación.

Todas las habitaciones fueron completamente renovadas, se instaló un ascensor y todo el edificio fue modernizado, conservando al mismo tiempo el encanto de esta histórica casa familiar.

2013 – La tercera generación

En 2013, Brigitte y Céline Hugounet asumieron oficialmente la dirección del Grand Hôtel d’Orléans. Fieles a los valores transmitidos por sus padres y abuelos, continúan desarrollando el establecimiento con una misma ambición: preservar el espíritu familiar de la casa y, al mismo tiempo, responder a las expectativas de los viajeros de hoy.

El Grand Hôtel d’Orléans sigue siendo un hotel independiente donde la hospitalidad, la convivencia y la cercanía con los clientes están en el centro de cada estancia.

Un hotel con la mirada puesta en el futuro

Aunque nuestra historia cuenta con más de 170 años, nuestra mirada está firmemente puesta en el futuro.

Conscientes de los retos medioambientales actuales, nos comprometemos cada día a reducir el impacto de nuestra actividad y a promover un turismo más responsable.

Este compromiso nos ha permitido obtener el sello Clef Verte, la principal certificación de turismo sostenible para alojamientos turísticos.